[Sociedad] La ola de calor continúa en España mientras Sanidad mantiene el mapa de riesgo para la salud

España y varias zonas de Europa occidental afrontan a finales de junio una situación continuada de altas temperaturas, con un aumento del riesgo para la salud. El Ministerio de Sanidad mantiene activo desde el 16 de mayo el Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud, mientras que el mapa Meteosalud informa del nivel de riesgo por zonas. Las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, agotamiento por calor, golpe de calor y mayor carga cardiovascular, especialmente entre viajeros, estudiantes, residentes de larga duración, personas mayores, niños, personas con enfermedades crónicas y trabajadores al aire libre.

España y varias zonas de Europa occidental afrontan a finales de junio una situación continuada de altas temperaturas, con un aumento de los riesgos sanitarios asociados al calor extremo. Las temperaturas elevadas son habituales durante el verano español, pero los episodios recientes se están abordando como una cuestión de salud pública por la combinación de máximas diurnas, noches cálidas, efecto isla de calor en las ciudades, exposición prolongada al aire libre y diferencias en el acceso a sistemas de refrigeración.

El Ministerio de Sanidad mantiene activo desde el 16 de mayo de 2026 el Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud. El objetivo del plan es reducir el impacto de las altas temperaturas en la salud durante la temporada de verano. El sistema no se basa únicamente en la temperatura máxima, sino también en la relación entre el calor registrado en cada zona y sus posibles efectos sobre la salud.

Sanidad informa del riesgo sanitario por calor a través del mapa Meteosalud. El nivel de riesgo se divide en cuatro categorías. El color verde indica ausencia de riesgo, el amarillo señala riesgo bajo, el naranja indica riesgo medio y el rojo representa riesgo alto. El sistema combina información meteorológica y evaluación sanitaria para facilitar una respuesta preventiva por territorios.

Los efectos de la ola de calor varían según la zona. Regiones de interior como Madrid, Sevilla, Córdoba, Zaragoza, Murcia, el interior de la Comunidad Valenciana y el interior de Andalucía pueden presentar mayor riesgo durante las horas centrales del día. En zonas costeras como Barcelona, Valencia, Málaga, Alicante y Baleares, las temperaturas máximas pueden ser inferiores a las del interior, pero la humedad y las noches cálidas pueden aumentar la fatiga y el riesgo de deshidratación.

Para los viajeros, la adaptación de los horarios es una medida importante de seguridad. Durante los episodios de calor intenso, conviene reducir la actividad al aire libre entre las 12:00 y las 17:00. Los desplazamientos largos a pie, las colas al aire libre, las plazas abiertas, los miradores, los recintos históricos y las zonas con poca sombra pueden generar una sensación térmica superior a la temperatura oficial. Museos, centros comerciales, bibliotecas, cafeterías y alojamientos con refrigeración pueden servir como espacios de descanso durante las horas de mayor calor.

Para estudiantes internacionales y residentes de larga duración, la vivienda y la gestión de la salud también son factores relevantes. Algunas viviendas en España no disponen de aire acondicionado o tienen una eficiencia limitada en la refrigeración. Los edificios antiguos, las últimas plantas, las viviendas orientadas al sur y las habitaciones con poca ventilación pueden alcanzar temperaturas interiores elevadas. Si la temperatura dentro de la vivienda no desciende durante la noche, puede empeorar la calidad del sueño y acumularse la fatiga.

Las altas temperaturas son peligrosas porque el cuerpo humano tiene límites en su capacidad para regular la temperatura interna. En ambientes calurosos, el cuerpo intenta enfriarse mediante la sudoración. Sin embargo, cuando faltan agua y sales minerales, o cuando la humedad impide que el sudor se evapore de forma eficaz, la regulación térmica se vuelve más difícil. Esto puede causar deshidratación, calambres musculares, mareos, dolor de cabeza, náuseas y agotamiento por calor. En los casos más graves puede producirse un golpe de calor, una emergencia médica que puede incluir pérdida de conciencia y daño orgánico.

Las personas mayores, los niños y quienes padecen enfermedades crónicas son especialmente vulnerables. Las personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes o problemas renales pueden sufrir una mayor carga física durante episodios de calor extremo. Algunos medicamentos también pueden afectar a la hidratación o a la capacidad del cuerpo para regular la temperatura. Los niños tienen menor capacidad de termorregulación que los adultos, por lo que la exposición prolongada al aire libre o permanecer dentro de vehículos puede ser especialmente peligroso.

Según el Ministerio de Sanidad, mayo de 2026 registró un nivel elevado de mortalidad estimada asociada al calor para ese mes. A través del sistema de monitorización diaria de mortalidad MoMo, Sanidad estimó 101 muertes atribuibles al calor en mayo de 2026. Además, señaló que entre 2015 y 2025 se estimaron 27.564 muertes atribuibles al calor en España. Estos datos muestran que el riesgo sanitario asociado a las altas temperaturas puede aparecer antes del periodo central del verano.

La ola de calor de finales de junio en Europa occidental también está afectando a la demanda eléctrica, los centros educativos, el transporte, la agricultura, el turismo y las condiciones laborales. En Francia, Italia, Reino Unido y otros países europeos se han registrado alertas por altas temperaturas y ajustes operativos. En España también se han reportado temperaturas en torno a los 40 grados y riesgos asociados al golpe de calor. Las olas de calor están cada vez más vinculadas a la salud pública, la infraestructura urbana, la actividad turística y la seguridad laboral.

Los viajeros y residentes en España deben consultar información oficial de distintas fuentes. La situación meteorológica puede seguirse a través de AEMET, mientras que el riesgo sanitario puede consultarse en el mapa Meteosalud del Ministerio de Sanidad. AEMET ofrece temperaturas y avisos meteorológicos por zonas, mientras que Meteosalud muestra el nivel de riesgo para la salud asociado al calor. No basta con revisar la temperatura máxima del día; también conviene comprobar el nivel de riesgo sanitario de la zona.

Durante los episodios de calor intenso, la hidratación y la organización de los horarios son fundamentales. Es recomendable beber agua con frecuencia antes de sentir sed. El alcohol y el exceso de cafeína pueden empeorar la deshidratación. Sombrero, gafas de sol, protector solar y ropa transpirable son medidas básicas de protección. Ante mareos, dolor de cabeza, náuseas o fatiga inusual, la persona afectada debe trasladarse de inmediato a la sombra o a un espacio interior refrigerado.

Los desplazamientos en coche requieren especial atención. El interior de un vehículo puede calentarse con rapidez durante el verano español, incluso en pocos minutos. Niños, personas mayores y mascotas no deben permanecer dentro de vehículos estacionados. En viajes largos, los conductores deben descansar con frecuencia, beber suficiente agua, revisar el aire acondicionado y evitar las horas de más calor cuando sea posible. Quienes alquilen coche deben llevar agua suficiente y ventilar el vehículo antes de iniciar la marcha.

Los trabajadores al aire libre y quienes realizan actividades de campo también afrontan mayores riesgos con las altas temperaturas. Construcción, reparto, limpieza, agricultura, guías turísticos y organización de eventos son actividades que pueden implicar exposición prolongada al calor. Durante episodios de calor intenso, los ajustes de horario y el acceso a zonas de descanso son medidas importantes. Mantener actividad física en condiciones de mucho calor sin pausas puede aumentar el riesgo de agotamiento por calor y golpe de calor.

La ola de calor en España está afectando a los viajes, la vivienda, el trabajo y la salud pública. Los viajeros deben prestar atención a la actividad al aire libre durante las horas centrales del día y a los desplazamientos largos. Los estudiantes y residentes de larga duración deben considerar las condiciones de vivienda, los costes de refrigeración y la gestión de la salud. Para trabajadores al aire libre, personas mayores y personas con enfermedades crónicas, la exposición a altas temperaturas puede convertirse en un riesgo directo para la salud, por lo que resulta importante revisar las alertas oficiales por zona.

La predicción estacional de AEMET señala una alta probabilidad de que las temperaturas medias en España durante junio, julio y agosto de 2026 se sitúen por encima de los valores normales. Esto indica que la ola de calor de finales de junio podría no ser un episodio aislado, sino parte de un riesgo más amplio para la salud, los viajes y la vida cotidiana durante el verano.

Las personas que se encuentren en España deben revisar tanto la temperatura máxima diaria como el nivel oficial de riesgo sanitario. Las personas mayores, los niños, quienes padecen enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas, los trabajadores al aire libre y los viajeros que realicen desplazamientos largos deben extremar la precaución. El verano es una de las temporadas de mayor demanda turística en España, pero durante los episodios de calor intenso la adaptación de horarios, las medidas de salud y la consulta de información oficial son elementos clave para una estancia segura.