España derrotó 1-0 a Uruguay en el último partido del Grupo H del Mundial 2026 y aseguró el primer puesto del grupo. Álex Baena marcó el gol decisivo en la primera parte, en una jugada marcada por un error del portero uruguayo Fernando Muslera. España cerró la fase de grupos invicta, con dos victorias, un empate y siete puntos. Uruguay, en cambio, terminó sin victorias y quedó eliminada con solo dos puntos. El resultado fue positivo para España, aunque el partido también dejó aspectos tácticos que deberán corregirse antes de la fase eliminatoria.
España aseguró el primer puesto del Grupo H y avanzó a la fase eliminatoria del Mundial 2026 tras vencer 1-0 a Uruguay en Guadalajara. El partido se disputó el 26 de junio de 2026 en el Guadalajara Stadium de México, con España en una posición favorable antes de la última jornada y con Uruguay obligada a ganar para mantener vivas sus opciones de clasificación.
Para España, el encuentro servía para confirmar el liderato del grupo y definir su camino hacia la fase eliminatoria. Para Uruguay, era un partido de supervivencia. España había empatado 0-0 contra Cabo Verde en su debut y después había derrotado 4-0 a Arabia Saudí, lo que la dejaba con cuatro puntos antes de medirse a Uruguay. El equipo de Marcelo Bielsa, en cambio, había empatado sus dos primeros partidos, ante Arabia Saudí y Cabo Verde, por lo que necesitaba un resultado positivo para evitar la eliminación.
El momento decisivo llegó en la primera parte. Un disparo de Álex Baena terminó dentro de la portería uruguaya después de que Fernando Muslera no lograra controlar correctamente el balón. Para España fue un gol clave. Para Uruguay fue el tipo de error que un equipo sometido a presión no podía permitirse. El tanto dio ventaja a España en el marcador, aunque no necesariamente el control absoluto del partido.
Uruguay aumentó la presión tras quedar por detrás. En la segunda parte adelantó líneas, compitió con más intensidad por los segundos balones e intentó romper el ritmo español en el centro del campo. Sin embargo, España defendió con concentración y gestionó la ventaja con disciplina. Unai Simón tuvo un papel decisivo al detener ocasiones de Mathías Olivera y Nicolás de la Cruz cuando Uruguay buscaba el empate.
España no dominó todas las fases del encuentro, pero mostró una capacidad de gestión que será importante en la fase eliminatoria. El equipo de Luis de la Fuente no convirtió el partido en una exhibición ofensiva. Protegió una ventaja mínima, resistió la presión uruguaya y evitó los errores defensivos que habrían podido reabrir el partido.
España también tuvo oportunidades para ampliar la diferencia. Ferran Torres estuvo cerca de marcar en la segunda parte, pero su remate se estrelló en el larguero. Un segundo gol habría dado mayor tranquilidad al tramo final, aunque finalmente España cerró el encuentro con una ventaja de un solo gol.
La frustración uruguaya fue aumentando con el paso de los minutos. En el tiempo añadido, Agustín Canobbio fue expulsado tras una dura entrada sobre Pau Cubarsí. La tarjeta roja resumió una noche complicada para Uruguay y un torneo decepcionante en general. El equipo necesitaba ganar a España, pero no tuvo la precisión, la claridad ofensiva ni la serenidad necesarias para transformar su presión en goles.
Con este resultado, España terminó la fase de grupos con dos victorias, un empate y siete puntos. Después de un inicio prudente ante Cabo Verde, el equipo reaccionó con una contundente victoria 4-0 frente a Arabia Saudí y confirmó el liderato con el triunfo ante Uruguay. Cabo Verde avanzó como segunda del Grupo H tras empatar sus tres partidos, mientras que Uruguay y Arabia Saudí quedaron eliminadas con dos puntos cada una.
El resultado es importante para España. En una fase de grupos mundialista, el primer objetivo no siempre es jugar el fútbol más brillante. Lo esencial es clasificarse, evitar grandes errores y construir confianza. España terminó invicta y primera de grupo. Además, vencer a una selección físicamente fuerte como Uruguay, manteniendo una ventaja mínima, fue una prueba útil antes de las eliminatorias.
Aun así, el rendimiento dejó preguntas. España sigue siendo una de las selecciones con mayor calidad técnica del torneo, pero ante Uruguay no siempre movió el balón con fluidez. Después del gol, el equipo pasó largos tramos resistiendo la presión rival en lugar de controlar completamente el juego. En la fase eliminatoria, un solo error puede cambiarlo todo, por lo que España deberá mejorar su eficacia ofensiva y su capacidad para salir de la presión.
El gol de Álex Baena fue una señal positiva para la profundidad ofensiva de la selección. Gran parte de la atención sobre España se ha centrado en jugadores como Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal, Pedri y Rodri. Pero en un torneo largo, los goles deben llegar desde distintas zonas del equipo. Que Baena apareciera en un partido de alta presión ofrece a España una alternativa ofensiva valiosa.
La actuación de Unai Simón también fue significativa. Los porteros pueden definir partidos de eliminación directa, y España necesitó la seguridad de Simón ante Uruguay. Sus intervenciones conservaron la ventaja y evitaron que el partido cambiara emocionalmente en los minutos finales.
Para Uruguay, el torneo terminó con una gran decepción. La selección uruguaya suele asociarse con competitividad, intensidad física y fortaleza en torneos internacionales. Sin embargo, en el Grupo H no logró ganar ninguno de sus tres partidos. Los empates ante Arabia Saudí y Cabo Verde la dejaron en una situación vulnerable, y la derrota ante España confirmó su eliminación.
El resultado también aumentará la presión sobre Marcelo Bielsa. Su fútbol se basa en intensidad, presión alta y transiciones rápidas. Pero en un Mundial, la fase de grupos premia los resultados por encima de todo. Uruguay mostró urgencia contra España, especialmente en la segunda parte, pero le faltaron precisión y finalización para sobrevivir.
Este partido también mostró la naturaleza actual de España. La selección sigue siendo técnicamente fuerte y tácticamente estructurada, pero no siempre es arrolladora. No pudo marcar ante Cabo Verde, después ofreció una gran actuación ofensiva contra Arabia Saudí y finalmente ganó un partido cerrado ante Uruguay. Esa mezcla de calidad técnica y sentido práctico puede ser importante en la fase eliminatoria.
El próximo desafío de España es claro. Deberá gestionar mejor las ventajas, construir salidas más fiables ante la presión, reducir la dependencia de acciones individuales y mantener la concentración defensiva en transiciones y jugadas a balón parado. La fase eliminatoria castigará cualquier duda con mucha más dureza que la fase de grupos.
Aun así, la fase de grupos de España debe considerarse exitosa. Terminó invicta, lideró el Grupo H, sumó siete puntos y eliminó a una de las selecciones sudamericanas con mayor tradición mundialista. El 1-0 ante Uruguay no fue espectacular, pero sí mostró disciplina, resistencia y madurez competitiva.
España avanza ahora a la fase eliminatoria con confianza, pero también con aspectos claros por mejorar. Su camino mundialista sigue abierto, y la victoria ajustada ante Uruguay puede resultar valiosa precisamente porque puso a prueba al equipo de una manera que las victorias cómodas muchas veces no hacen.